Mediterraneamos | El pan, tu placer de cada día
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El pan, tu placer de cada día

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25 may El pan, tu placer de cada día

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El trigo, la vid y el olivo forman la llamada ‘trilogía mediterránea’. El trigo es uno de los tres granos más producidos en todo el mundo y el más consumido por el hombre en la civilización occidental desde la antigüedad. El grano de trigo se utiliza, entre otras cosas, para hacer harina con la que se elabora el pan ¿Qué sería de la Dieta Mediterránea sin el pan?

El origen y la evolución del pan

El pan nació en el Neolítico de casualidad, como otros alimentos. El hombre ya conocía los cereales e incluso había probado a triturarlos y mezclarnos con agua, obteniendo una papilla. Un día esa masa se dejó reposar y se transformó en una especie de torta. ¡El pan comenzaba su larga historia! Desde entonces, evolucionó de manera paralela al hombre.

En Egipto el río Nilo favorecía el cultivo de cereales y, por tanto, también el consumo de pan. Los egipcios realizaron avances importantes en la elaboración, fabricando los primeros hornos y consolidando las técnicas de producción. Descubrieron además el proceso de fermentación.

horno pan
Más adelante, los griegos innovaron y crearon nuevos tipos de pan a base de diferentes cereales y otros ingredientes. Los romanos, por su parte, propagaron el pan por todas sus colonias, a excepción de Hispania donde ya era conocido.

En la Edad Media, se pasó de un periodo inicial de hambruna con el descenso del cultivo de cereales, a una etapa en la que surgen en las ciudades los gremios de panaderos y, por tanto, el comercio de pan.

En la Edad Moderna, los avances en la agricultura suponen una mejora en la calidad del trigo y del pan. Igualmente, aumentó la oferta y bajó el precio, lo que permitió a las clases populares acceder al pan blanco, que antes estaba reservado para los más pudientes.

En la actualidad el pan es uno de los pilares de la Dieta Mediterránea, pero también forma parte de la alimentación de millones de personas en todo el mundo, al igual que un alimento muy presente en toda Europa, Oriente Medio, India y América.

El proceso de elaboración del pan

Pero ¿cómo se hace el pan? Las etapas para elaborar el pan tradicional son el amasado, la división, el boleado, el formado, la fermentación, el reposo y el horneado.

Lo primero es formar una masa homogénea con los ingredientes básicos: agua, harina, sal y levadura. En el amasado hay que lograr una masa flexible y elástica. A continuación se deja en reposo hasta que doble su volumen, en la primera fermentación.
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El proceso de la división consiste en pesar y cortar la masa en partes homogéneas. Después se vuelve a dejar que repose la masa en la segunda fermentación. Y posteriormente ya se puede cocer en el horno. En el horneado, la masa continúa inflándose hasta que alcanza los 55ºC. En el interior se forma la miga y según va aumentando la temperatura, la corteza se endurece y adquiere su característico color tostado.

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Tipos y pan de calidad diferenciada

Podemos clasificar el pan según su forma de presentación (barra, baguette, chapata, etc.), la combinación de sus ingredientes (panes en los que se mezcla la harina de trigo con harina de otros cereales, u otros panes como el pan dulce o el pan de frutas), el tiempo de fermentación y de horneado (pan precocido, masa congelada u otras masas semielaboradas), o por la zona geográfica donde se elabora.

La harina es el principal ingrediente del pan. La más utilizada es la de trigo, pero también hay pan de cebada, de centeno, de maíz o de arroz. Y dentro de cada uno de estos tipos, podremos encontrar las variedades de pan integral, que son las elaboradas con harinas integrales, es decir, aquellas que contienen el salvado del cereal, por lo que nos aporta una mayor cantidad de fibra.

En España existen más de 300 variedades de pan y algunos de ellos han sido protegidos con el sello de calidad diferenciada “Indicación Geográfica Protegida” (IGP) por cumplir cada uno de ellos con requisitos específicos, estar vinculados a la zona geográfica donde se elaboran y al método de producción utilizado.

La “IGP Pan de Cea” reconoce la tradición panadera del municipio orensano de San Cristóbal de Cea, que data del siglo XIII. Este pan se caracteriza por su corteza gruesa, con rotura crujiente y sabor tostado. La miga es esponjosa y tiene un sabor intenso a trigo.
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Otro de los panes reconocidos con calidad diferenciada es “IGP Pan de Cruz de Ciudad Real”, que se extiende a todos los municipios de la provincia de Ciudad Real. Es de forma redonda y aplastada; la corteza es gruesa, suave, crujiente y sabor a cereal tostado. La miga es blanca, suave y esponjosa. Tiene un aroma intenso a cereales y un sabor ligeramente dulce. Recibe este nombre porque en la cara anterior tiene dos profundos cortes en forma de cruz y en su cara posterior el logo de la IGP.
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La “IGP Pa de Pagès Català” abarca toda la comunidad autónoma de Cataluña. Este pan tradicional es de forma redonda, corteza crujiente, miga tierna y alveolos grandes. El proceso se realiza siguiendo la elaboración tradicional y al menos el formado debe realizare manualmente.
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La “IGP Pan de Alfacar” distingue a este producto que se elabora en los municipios de Alfacar y Víznar, en Granada, caracterizado por su miga blanca, suave y flexible y su corteza dorada.
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Además, existen panes de calidad característicos de cada región que se registran con marcas de garantía como son el Pan de Valladolid o Lechuguino; el Pan de Cañada y el Pan de Pintera, de Aragón; el Pan de Escanda de Asturias y el Pan de Ronyó de Cataluña.

El consumo de pan y su presencia en la Dieta Mediterránea

 El pan contiene vitaminas del grupo B, es fuente de minerales y además nos aporta fibra, especialmente si es integral. La pirámide de la Dieta Mediterránea indica que los más pequeños deben tomar entre 1 y 2 raciones en cada comida principal de arroz, pasta, pan o patatas, y los adultos entre 1 y 2 raciones de pan, arroz, pasta u otros cereales en cada comida principal.

En el desayuno, el almuerzo, la comida, la merienda o la cena. El pan puede estar presente en nuestros platos a cualquier hora del día. ¡Siempre nos apetece y está rico con todo!
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La gran variedad de panes nos permite disfrutar de distintos aromas, sabores y texturas. Es un acompañante perfecto para muchos alimentos e ingrediente fundamental en algunos platos como el salmorejo, las migas o las torrijas. Y por supuesto, no nos podemos olvidar de un rico bocadillo para merendar.

¡Disfruta del placer de comer pan cada día!

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