11 jun Vino
Para mayores de 18 años, los expertos recomiendan un consumo responsable y moderado.
El vino aparece a la vez que la propia civilización, por ello los primeros testimonios del cultivo de viñedos parecen datar del año 7.000 a.C., en una región ubicada al sur del Mar Negro, en las fértiles llanuras de Sumeria, en la antigua Mesopotamia.
Son muchos los tipos de vinos que existen, cada uno de ellos con sus propias características y particularidades. Se pueden clasificar de varias formas; una puede ser atendiendo a que en su elaboración se utilicen una o distintas variedades de uvas: monovarietales o multivarietales, otra forma puede ser atendiendo a que contengan o no anhídrido carbónico: tranquilos o espumosos.
Otra forma puede ser considerando su contenido en azúcares: secos, semisecos, abocados, semidulces y dulces. Los vinos tintos se elaboran mayoritariamente a partir de uvas tintas.
El vino es un líquido muy complejo. Contiene agua, alcohol, azúcares no fermentables, ácidos orgánicos, sales minerales y muy pocas vitaminas del grupo B; además de sustancias colorantes y taninos con potente capacidad antioxidante. Se trata de uno de los alimentos tradicionales dentro de los patrones dietéticos mediterráneos, recomendándose su consumo moderado en adultos.
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